Bergamota e hígado graso: qué se ha estudiado hasta ahora
Sobre bergamota e hígado graso hay más estudios en animales que en personas. En humanos, lo publicado son pocos ensayos pequeños, varios con mezclas de ingredientes, que midieron marcadores en sangre e índices calculados, no la grasa del hígado vista de forma directa. Es una línea de investigación abierta, no una indicación de uso.
El hígado graso, que hoy los médicos llaman esteatosis hepática asociada a disfunción metabólica (MASLD, por su sigla en inglés), es la acumulación de grasa en el hígado que no se explica por el alcohol. Según MedlinePlus, muchas veces no da síntomas y se relaciona con diabetes tipo 2 o prediabetes, obesidad, colesterol o triglicéridos altos y presión alta. Es común que aparezca por casualidad, en una ecografía o en un examen con las enzimas del hígado alteradas.
¿Por qué se estudia la bergamota en el hígado graso?
Porque el hígado graso suele ir de la mano de los mismos factores que se revisan en el perfil lipídico, y la bergamota se ha investigado sobre todo por el colesterol. Ese recorrido está en «Bergamota y colesterol: qué dicen los estudios hasta hoy». Los grupos de investigación de Calabria quisieron saber si la fracción de polifenoles del jugo, rica en flavonoides como la naringina y la neoeriocitrina, también tenía relación con la grasa del hígado. Las primeras pistas vinieron de animales. En 2015, un equipo italiano dio una fracción de polifenoles de bergamota a ratas alimentadas con una dieta tipo «cafetería», alta en grasa y azúcar, y describió menos acumulación de grasa en el tejido del hígado que en las ratas sin la fracción. Trabajos posteriores en ratones con dieta occidental reportaron hallazgos en la misma dirección. Son resultados de laboratorio: un roedor con dieta de cafetería no es una persona, y las dosis por kilo de peso no se trasladan tal cual.

¿Qué estudios en personas hay sobre bergamota e hígado graso?
Una revisión publicada en la revista Nutrients en 2025 resume un ensayo de 2014 con 107 personas con síndrome metabólico, en el que se reportaron cambios en marcadores asociados al hígado graso. Fue un ensayo abierto: participantes e investigadores sabían quién recibía el extracto. Ese diseño tiene más riesgo de sesgo que un ensayo ciego.
El ensayo mejor diseñado hasta ahora es de 2024, de la Universidad de Bolonia: doble ciego, con placebo, en 90 adultos con el colesterol por encima de lo ideal y riesgo cardiovascular bajo. La tableta diaria no era solo bergamota: combinaba extractos de bergamota y de alcachofa con astaxantina, cromo y ácido fólico. Frente al placebo, los investigadores reportaron diferencias en el perfil lipídico y en el índice de hígado graso (fatty liver index), un cálculo que combina triglicéridos, cintura, índice de masa corporal y una enzima del hígado.
- Los participantes no tenían diagnóstico de hígado graso: no era requisito para entrar y no se les hizo ecografía.
- El índice de hígado graso es una estimación hecha con datos de sangre y medidas del cuerpo, no una imagen del hígado.
- Las enzimas del hígado cambiaron frente al inicio del estudio, pero en la tabla de resultados no aparecen como distintas frente al placebo.
- Al ser una mezcla, no se puede separar qué corresponde a la bergamota y qué a la alcachofa o a los otros componentes.
- Lo patrocinó la empresa que fabricó las tabletas; los autores declaran que no intervino en el análisis.
¿Qué dicen las revisiones que juntan los estudios?
Un metaanálisis publicado en septiembre de 2026 en Food Science & Nutrition reunió nueve ensayos con 615 participantes. En las enzimas del hígado (ALT, AST y GGT) no encontró diferencias significativas con la bergamota, y calificó la certeza de esa evidencia como muy baja. Los autores advierten que la mayoría de los estudios son pequeños, se hicieron en Italia y tienen riesgo alto de sesgo, y que sus resultados no deben leerse como prueba de eficacia clínica. En limpio: hay resultados de laboratorio llamativos y unos pocos ensayos en personas, pero ninguno que haya medido la grasa del hígado con imágenes en pacientes con diagnóstico confirmado como resultado principal. Mientras ese tipo de estudio no exista, lo honesto es decir que el tema sigue en investigación.
¿Qué conviene preguntar al médico antes de un suplemento?
Quien tiene un diagnóstico de hígado graso y piensa en un suplemento debería contarlo en la consulta. MedlinePlus advierte que algunos suplementos y productos de hierbas pueden dañar el hígado, así que cualquier producto nuevo se conversa antes con el médico, que conoce los exámenes y los medicamentos de cada persona. Las precauciones de la bergamota están en «Bergamota: contraindicaciones, efectos secundarios y cuidados», y el panorama completo, en «Bergamota: qué es, para qué se usa y qué dice la ciencia».
Sebian Lab está desarrollando un suplemento de extracto de bergamota en cápsulas. Todavía no está a la venta; los detalles del proyecto y la lista de espera están en la página de bergamota de Sebian Lab.
Este contenido es informativo y no reemplaza el consejo de un profesional de salud. Un suplemento dietario no es un medicamento ni reemplaza el tratamiento que indique el médico.
Fuentes
- MedlinePlus en español (2026). Esteatosis hepática (hígado graso). Consultado el 16-oct-2026.
- Fogacci F, et al. (2024). A Randomized, Double-Blind, Placebo-Controlled Clinical Trial on the Effect of a Dietary Supplement Containing Dry Artichoke and Bergamot Extracts on Metabolic and Vascular Risk Factors in Individuals with Suboptimal Cholesterol Levels. Nutrients. Consultado el 16-oct-2026.
- Chambari M, et al. (2026). Bergamot (Citrus bergamia) Supplementation and Cardiovascular Disease Risk Factors: A Systematic Review and Meta-Analysis. Food Science & Nutrition. Consultado el 16-oct-2026.
- Carpenito M, et al. (2025). Unveiling the Power of Bergamot: Beyond Lipid-Lowering Effects. Nutrients. Consultado el 16-oct-2026.
- Parafati M, et al. (2015). Bergamot polyphenol fraction prevents nonalcoholic fatty liver disease via stimulation of lipophagy in cafeteria diet-induced rat model of metabolic syndrome. Journal of Nutritional Biochemistry. Consultado el 16-oct-2026.
